Exmaridos –  Tragedia, comedia y tristeza, protagonistas en una historia familiar.

El director Noah Pritzke nos trae una película que capta la esencia de la vida, y la montaña rusa que supone muchas veces. Lo hace además con un ligero toque de humor que acompaña a los personajes a lo largo del camino. 

Un largometraje ligero a la vista, con un protagonista entrañable, por el que sentimos cierta pena, y que se embarca en un viaje donde reflexiona acerca de todo lo que le rodea. Se trata de una pieza con un ritmo calmado y paciente, que cocina el mensaje a fuego lento. Un mensaje que quizás se diluye demasiado en el transcurso de la película.

En el elenco nos encontramos a Griffin Dunne, conocido por ser el tío Nikki en la serie This Is Us, Miles Heizer, que interpreta a Alex en Thirteen Reasons Why, y James Norton, quien hace de Tommy Lee Roy en el drama británico Happy Valley. La química que existe entre los tres se traduce en la pantalla, y solidifica el vínculo de sus personajes.

«La química que existe entre los tres se traduce en la pantalla, y solidifica el vínculo de sus personajes».

A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS


La película comienza con un grupo de amigos (aún no sabemos quiénes son) en lo que parece una playa de madrugada, pasándoselo bien. Un momento de felicidad, al que acompaña otro, sucedido 6 años antes, cuando Nick conoció a Thea, su futura prometida. 

En ese mismo momento, se muestra el polo opuesto, el fin del matrimonio de los abuelos paternos de Nick (James Norton). Simon, su abuelo, le cuenta al padre de Nick y protagonista de esta historia, que ya no siente amor por su mujer. No es algo que esperas escuchar de tu padre con 85 años, por lo que Peter (Griffin Dunne), incrédulo, le suplica a su progenitor que lo reconsidere. 

Deja así Peter clara su postura ante el amor, muy idealista y soñadora, frente a la de su padre, con una percepción mucho más desgastada. 

Salta la película hasta 6 años después, y nos presenta la idea de que quizás Simon no iba desencaminado con su manera de pensar, ya que justo antes de la despedida de soltero, vemos cómo Nick le hace entrega de las llaves de la casa a Thea. Al mismo tiempo, Peter está atravesando el papeleo de su divorcio con su mujer de 35 años, tratando de demorarlo al máximo para no asumir su derrota. 

El hombre organiza una cena con sus hijos, y así conocemos a Mickey, introvertido, comprensivo, y atento, que se muestra algo agobiado por su situación vital, ya que salió recientemente del armario, y la gente menos cercana que tiene a su alrededor aún lo desconoce. 

Nick no aparece en la cita familiar, y se excusa ante su hermano, por tener que lidiar con muchas cosas. Con esas «cosas» se refiere al vacío que se le está abriendo en el corazón debido a la ruptura con Thea. Y en esa cena, Peter le cuenta a Mickey que tiene un viaje a Tulum, el mismo destino donde se celebrará la despedida de soltero de Nick, y finge que es por casualidad, porque el abuelo Simon le recomendó ese destino. Ese mismo abuelo Simon que tiene demencia y está en una casa de mayores, sin poder articular palabra con nadie. 

Mickey, que organizó toda la despedida, presagia el enfado de su hermano, y le pide a su padre que cambie el viaje, cosa que acepta, pero que nunca llega a suceder. Cuando embarcan en el avión, Nick ve con sorpresa y resignación cómo otra cosa más sale mal. Tener a tu padre en tu despedida de soltero, sabiendo además que no te vas a casar, no es el mejor de los planes. 

Aún así, Peter se marcha a su propio hotel, y Nick y sus amigos se van a un chalet de lujo, con piscina, el mar a dos pasos, y la alegría de todos por estar allí reunidos. O de casi todos, porque Nick es una sombra. Se tuerce el panorama un poco más cuando al ir a la playa, se dan cuenta de que está llena de algas, y no puede tener un aspecto menos apetecible. Nada sale bien. 

Esa tarde, después de apenas haber cruzado palabra con su padre, Nick le llama por teléfono para preguntarle acerca de su estancia, y para invitarle a cenar con ellos, ya que su grupo de amigos le adora. 

Aquí se da, el momento más bonito de la película, cuando después de varios brindis de sus amigos, Peter se arranca con un discurso acerca de lo orgulloso que está de su hijo, y de la importancia de conservar esas amistades actuales, porque dice que cuando pasa el tiempo, la soledad se va apoderando de todo a tu alrededor, y la mejor barrera contra ella es un grupo así.

Afirma desde su sabiduría, que a medida que pasan los años, se hace más y más difícil conseguir ver a los amigos, pero el esfuerzo que requiere hacerlo merece mucho la pena. Esto parece animar a todos los allí reunidos.

De manera casual, Peter conoce a un novio que va a tener su boda al día siguiente, y con el que hace buenas migas pese a ser un desconocido. Este hombre, Otto, decide invitarle a su boda informal en la playa. 

Por otro lado, Mickey, que está comenzando a explorar su sexualidad, tiene la suerte de que uno de los amigos de Nick, aunque casado felizmente con su mujer, comparte gustos y afinidades. Por mucho que se lo niegue a sí mismo, la atracción hacia los hombres es más que evidente en una aventura exprés que vive con el pequeño de los hermanos. 

El día después de la cena, Nick les confiesa a sus amigos que la boda con Thea no saldrá adelante, y que necesita escribir una carta informando a todos los familiares y amigos de la situación, pero que se ve incapaz de redactarla. Él, igual que su padre, no quiere darse por vencido, y trata de dejar un hilo de esperanza en la audiencia. 

Peter vive la boda de los desconocidos con alegría, viendo triunfar al amor, con toda la ilusión transmitida por la pareja. La expedición de Nick vuelve derrotada a Nueva York, no sin antes mostrar un plano precioso del grupo de amigos, como una promesa a cumplir.

La muerte del abuelo Simon, que mantuvo hasta el final sus ideales de libertad amorosa, choca de nuevo con la idea romántica de Peter, que pese a firmar los papeles del divorcio llegando a un acuerdo con Maria, se niega a que sus padres no descansen juntos en el mausoleo. Esto lleva un tinte de humor negro al desenlace, cuando antes de incinerarlo, Peter le corta una mano a su padre, y junto con la alianza de casado, la guarda cerca de donde descansa su madre.  

De la parte final de la película, destacaría el mensaje que manda Thea a amigos y familiares, una carta preciosa de amor a Nick, amor que le tendrá siempre, aunque sus destinos ahora se separen. 

Es, en resumen, una película acerca del amor, no sólo entendido como romántico, sino el que va más allá, el que sustenta las relaciones en las amistades, y en las familias, donde quizás se pasa por alto, o se da por hecho, sin otorgarle la importancia que merece. 

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