El largometraje dirigido por Sean Durkin es una de las mayores sorpresas que nos hemos llevado en lo que va de año, por varias razones. Una de ellas es la gran actuación de Zac Efron en este papel dramático.
La historia comienza con un combate de lucha libre, en el que uno de los luchadores utiliza la «garra de hierro», un movimiento por el que era conocido, para terminar llevándose la victoria.
Ese luchador era Fritz Von Erich, y su aspiración, o mejor dicho obsesión, era llegar a lo más alto, y ser campeón del mundo.
La película viaja unos cuantos años hacia delante para presentarnos a la familia Von Erich, compuesta por el matrimonio de Doris (Maura Tierney) y Fritz (Holt McCallany), y sus hijos Kevin (Zac Efron), David (Harris Dickinson), y Mike (Stanley Simmons). Más tarde se introducirá a Kerry (Jeremy Allen White), otro de los hermanos.
En el día a día de la familia, todo gira en torno a la lucha, a la preparación física, y a entrenar para ser el mejor. Kevin, el mayor de los hermanos, parece llevar la delantera al resto, adquiriendo además un papel de segundo padre.
Una de las dinámicas más importantes de la película es la que existe con el personaje de Kevin, tratando de equilibrar la persecución de su sueño con la voluntad de formar su propia familia, sin dejar de lado a sus hermanos.
Hay un momento que representa de manera cristalina la relación del padre con sus hijos, y es cuando hace un ranking de sus preferidos mientras desayunan todos juntos, animándolos a hacerle cambiar de parecer.
Será esta presión el motor que irá dando lugar a todos los hechos de la película.

A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS
Con la reflexión inicial de Kevin, deja claro que el sacrificio personal es algo innegociable para poder alcanzar los objetivos. Al ser el hermano mayor, siente la responsabilidad de proteger al resto, absorbiendo él buena parte de los sueños del padre.
En su primer encuentro con Pam (Lily James), es ella quien tiene que hacer todo el esfuerzo por invitarle a salir, ya que las habilidades sociales del mayor de los Von Erich no están nada desarrolladas. Llevando una vida familiar muy cerrada, viviendo en un terreno aislado de la sociedad, y con la única compañía de sus hermanos.
Tiene lugar mientras tanto un paulatino ascenso de Kevin hasta rozar lo más alto de la lucha libre, pero queda patente el hecho de que no tiene todo lo necesario para ser el mejor: bien por falta de soltura para ganarse al público, bien por falta de habilidad al pelear. Al ir conociendo más a Pam, su foco de concentración se va bifurcando poco a poco.
El boicot a los juegos olímpicos de Moscú en 1980 por parte de Estados Unidos, hace que Kerry, el hijo predilecto, que iba a competir en lanzamiento de disco, vuelva a casa. Pese a saber que tiene el favor de su padre, la relación con sus hermanos es francamente fraternal. No se cree mejor que ellos, y no se crean disputas que alteran el buen ambiente dentro de la familia.
Se da aquí algo de luz al personaje de Mike, que es el cuarto en discordia. Con poco interés por la lucha, su sueño es el de ser miembro de una banda, poder cantar y tocar la guitarra, y vivir su vida a su manera. En una escena entrañable, los hermanos, junto a Pam, le ayudan a escaparse de casa para tocar en una fiesta universitaria. Allí asisten, junto con muchas otras personas, a apreciar el talento especial de su hermano.
Es también en esa noche cuando Kevin experimenta su primera vez, junto a Pam, que vuelve a mostrar el aislamiento al que está sometida toda la familia Von Erich. Kevin comienza a separar ligeramente su camino del resto de su familia, escribe su propia historia.
Poco después de la llegada de Kerry a la casa, comienza a competir junto a Kevin y David en combates de 3v3 contra otros luchadores. De esta manera, crece su fama, y el éxito les catapulta hacia el panorama nacional. Es después de uno de estos encuentros, que Fritz toma el micro para anunciar que sus tres hijos serán campeones del mundo, pero a la hora de enumerarlos, David es quien tendrá la oportunidad antes.
Kevin se queda perplejo durante el anuncio, y más tarde en los vestuarios se le ve pensativo, y en desacuerdo con la decisión. David se siente algo mal por su hermano, pero muy contento por la oportunidad de demostrar su valía delante de su padre.
Firman un acuerdo para hacer una gira de combates de David contra el campeón del mundo, por todo Estados Unidos, y terminando con varios combates en Japón.
Mientras su carrera profesional recibe un golpe, en su vida personal Kevin vive uno de sus momentos más felices, casándose con Pam. Este evento marca uno de los últimos momentos en el que la familia Von Erich estará unida.

En una escena que muestra la cantidad de presión que pone Fritz sobre sus hijos, David aparece en el baño, vomitando sangre, y negándose a ver a un doctor, ya que si lo hiciera, desaparecería su oportunidad para hacerse con el título. Aunque parte de esa negativa viniera por la ambición personal de David, sería el miedo a decepcionar a su padre lo motivara esta decisión.
En esa misma escena, Kevin le cuenta a su hermano pequeño que Pam está embarazada, y se sincera con él, diciéndole que aunque le hubiera gustado ser el primero en luchar por el título, se alegra de que tenga esa posibilidad.
Aquí Kevin, aunque no sea por voluntad propia, pone formar su propia familia por delante de la lucha. Sigue su propio camino.
Poco antes de que David vuelva de su gira por el país nipón, muere en la habitación del hotel donde se hospedaba, víctima de una inflamación de sus intestinos. La noticia encuentra a la familia Von Erich totalmente desprevenida, y les asesta un duro golpe.
Pese a la gran tristeza que experimentan todos los hermanos y la madre, Fritz prohíbe que se viertan lágrimas por la muerte de David. Una represión que más adelante cobrará un sentido especial para Kevin.
Como si no hubiera ocurrido nada, el padre de la familia recuerda que la oportunidad para hacerse con el título de campeón mundial sigue ahí. Kerry y Kevin muestran su intención de pelear para honrar a David, y es una moneda al aire la que decide cuál de los dos podrá optar al título.
Kevin ve cómo el azar juega en su contra, y es Kerry quien finalmente pelea y vence, convirtiéndose así en el nuevo campeón. El destino sigue alejando a Kevin de su primer objetivo, llevándolo en otra dirección.
Según nos cuenta la película, poco después de hacerse con el título, Kerry sufre un accidente de moto . Momentos antes del accidente, sus ojos muestran la emoción por haber conseguido llegar a lo más alto, junto con la tristeza por no tener a su hermano David con él.
Este episodio hace que pierda un pie, y marca el punto de inflexión para dos tragedias que vendrán. Por un lado, Kerry es incapaz de hacer lo que hacía cuando tenía todas sus capacidades, y aunque esconda su lesión y siga compitiendo, le va comiendo por dentro. Por otro lado, Mike se vio obligado a apartar su sueño musical para entrar en el negocio familiar de la lucha.

Bajo la tutela de Kevin, el hermano pequeño se va desarrollando, y ganando combates, pero en uno de ellos, al intentar una maniobra, termina con el hombro salido, y en el hospital. Una complicación en una operación sencilla acaba con Mike en coma, y sin la certeza de que vaya a salir de él.
Kevin le explica aquí a Pam la maldición que persigue a los Von Erich: desde el momento en el que su padre se cambió el apellido de Adkisson a Von Erich, que era el de su abuela, un sinfín de tragedias le fueron ocurriendo a su familia.
Es por esto que Kevin decide que sus hijos tengan el apellido Adkisson, para librarlos de un futuro incierto, y además se muestran en la película temporadas donde el hermano mayor no duerme en casa, por miedo a transmitirle la maldición a su familia.
Cuando Mike sale del coma, ha perdido facultades, y después de sufrir durante varios meses, decide poner fin a su vida. Kerry sufre también, y ante la inacción de su padre, opta también por terminar sus días antes de tiempo.
Kevin decide cortar lazos con el legado de su padre, y vendiendo la empresa familiar, que se especializaba en combates de lucha libre, se aleja para siempre del trágico camino del resto de su familia.
Dentro de la película echamos de menos una mayor relevancia para el papel de Doris, la madre de la familia, que sufre pérdidas inimaginables, y a la que se intuye siempre a la sombra de Fritz.
La película retrata la historia de Kevin Adkisson como un superviviente, que tras una vida donde ha tenido que resistir muchas desgracias, sale adelante, y cumple su sueño de tener un rancho donde pasar el resto de su vida con Pam, acompañado por toda su familia.
En un final algo melancólico, pero muy tierno, vemos a los hijos de Kevin, de niños, jugando en el campo el uno con el otro. Pam, la gran culpable del camino que toma su marido, les observa desde la distancia.
Y es aquí cuando Kevin, por fin, rompe a llorar emocionado, en parte por ver la felicidad de sus hijos, y en parte por recordar a sus queridos hermanos. Al ver a su padre así, se funden en un abrazo precioso, que muestra el vínculo de amor que existe y existirá en la familia.
Se desmarca así de manera final de la figura de Fritz, que nunca quiso entender a sus hijos, y puso por delante de ellos sus propias aspiraciones. Kevin decide que es hora de cambiar el ciclo y la manera de entender la familia.




Replica a Un 2024 lleno de cine – Mi radiografía del año – Butaca 423 Cancelar la respuesta