La secuela de la película Joker es arriesgada, eso no se lo podemos discutir a Todd Phillips. Es difícil discutir también el hecho de que el largometraje recorre un camino que no se sabe muy bien hacia donde se dirige.
Joker: Folie à Deux continúa contandonos una historia una historia triste. La historia de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), con un pasado traumático, que le lleva a cometer una serie de actos en la primera película.
Sin embargo, mi percepción es que toda la carga social y política de la primera película se evapora en esta segunda entrega.
Se trata de una obra algo lenta, pero es debatible el hecho de que la acción tenga cierto interés para el público. La parte negativa es que esta acción se ve interrumpida a lo largo de toda la película, una y otra vez, por números musicales.
Y no es que tenga nada en contra de este género de película, más bien al contrario. Pero la realidad es que el musical no está bien integrado, y para más inri, carece de justificación en la inmensa mayoría de las escenas.
En cuanto al reparto, Joaquin Phoenix lo hace bien, en su línea de hacer de persona poco estable mentalmente. En el papel de Harley Quinn, Lady Gaga no aporta nada, no por culpa suya, sino más bien por tener que dar vida a un personaje bastante plano y carente de desarrollo.

Por ir rematando, uno de los detalles que peor me han sentado, es el hecho de que todas las escenas reseñables de la película, literalmente todas, están en el tráiler. Así que como consejo para la audiencia, puede ahorrarse 2 horas y 30 minutos de película simplemente acudiendo a ver el vídeo promocional de algo más de 3 minutos .
No hay mucho más que decir acerca de la película, la verdad. Vacía, con personajes planos, y tan solo con destellos actorales, quizás en el momento del juicio, por parte de Joaquin Phoenix. Por lo demás, se trata de un largometraje sin rumbo, que por querer ser rompedor, no ha sabido calcular su dirección.



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