Emilia Pérez – La injusticia social impulsa este narcothriller musical

La premisa es llamativa, y lo cierto es que no se puede saber bien qué esperar antes de entrar a ver esta película. Jacques Audiard ha conseguido hacer que diferentes actos musicales no entorpezcan la fluidez de una película cuya historia es francamente original.

Las canciones le dotan de cierto sentido a la trama, y consiguen que mensajes potentes lleguen a la audiencia de una manera diferente a la que puede estar acostumbrada. La decisión artística conlleva un riesgo, que en esta película obtiene recompensa.

Se trata de un largometraje que va mucho más allá de sus protagonistas (dos de ellas, brillantes) y quiere dar visibilidad a una gran problemática: la violencia causada por el narcotráfico que sigue azotando a países como México.

Karla Sofía Gascón hace una actuación estelar, junto a Zoe Saldaña interpreta un papel para el que parece haber nacido. La única nota discordante de la película es una Selena Gómez que tiene en sus manos un papel con posibilidades infinitas, pero que queda hueco en el momento en el que la audiencia se da cuenta de que efectivamente, no sabe hablar español. Y quizás la culpa no sea enteramente suya por haber aceptado el papel, pero lo cierto es que es un rol que no estaba preparada para afrontar.

A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS

La película comienza mostrando el desequilibrio patente en la sociedad mexicana, donde la realidad es que se trata de un pueblo dividido, entre aquellos que tienen todo, y los que no tienen nada. La injusticia social es el motor de esta obra, que pone énfasis en las personas que más sufren.

Zoe Saldaña interpreta a Rita Mora Castro, una abogada que vive dividida entre lo que quiere hacer, y lo que debe hacer para poder subsistir. Es a ella a quién contacta Manitas, el jefe de uno de los cárteles de droga más peligrosos del país, para que le ayude con su transición al cuerpo de una mujer, algo que él dice siempre haber querido, desde que era pequeño.

Movida por necesidad económica, la abogada acepta, haciendo un gran trabajo, y comenzando una nueva vida en Londres. Es allí cuando, cuatro años después, y bajo el nombre de Emilia Pérez, las dos mujeres se reencuentran, porque Emilia quiere volver a estar con sus hijos y con su mujer Jesse, interpretada por Selena Gómez.

Para no volver más sobre el tema de la interpretación de la actriz norteamericana, simplemente añadiré que rompe muchas veces la tensión dramática, porque se nota que ella no está hablando en español, simplemente está uniendo sílabas, lo que hace que su personaje te saque de la película cada vez que interviene.

Se vuelve a plantear pues un dilema para Rita, ya que teme que Emilia quiera acabar con su vida una vez finalizado este nuevo encargo, pero lo cierto es que se comienza a ver una evolución en la mujer que antaño fue un temido jefe de la droga.

Ella se arriesga a ser reconocida por su mujer, sólo por estar más cerca de ella y de sus hijos. Se hace pasar por una prima lejana de Manitas, y de esta manera también se acerca al pueblo mexicano. Comenta que se arrepiente de la mayoría de cosas que hizo, y se pone en acción para poder ir remediando poco a poco todo el daño que causó, aunque eso sea imposible.

A lo largo del metraje se rompe la cuarta pared en diferentes momentos, pero en uno de ellos, la audiencia siente un nudo en la garganta. Es durante una de las canciones, «Aquí estoy«, que cuenta la descorazonadora realidad de muchas familias en México, que viven sin poder dejar olvidados a sus parientes desaparecidos, pero que no cuentan con los recursos necesarios para encontrarlos. Gracias a la figura de Emilia, el pueblo se muestra unido frente a esta desgarradora problemática, y lanzan un valiente mensaje al mundo entero.

El director lleva a la audiencia por un viaje donde es capaz de ver la humanidad escondida dentro de un monstruo, haciendo que por momentos olvide la clase de persona que era la protagonista. Karla Sofía convence a todo el mundo de su cambio, aprovecha su oportunidad para hacer del mundo un lugar mejor, e incluso busca su propia felicidad.

Se retratan también otros temas importantes, como la violencia machista sufrida por muchas mujeres en el país de Centroamérica, a través de Epifanía. El suyo es un personaje con poco tiempo en pantalla, pero con una fuerza extraordinaria, llevando además la voz cantante en la canción final de la película, donde exulta valentía y coraje.

En conclusión, la película, motivada por la violencia y el clima de inseguridad de México, y acompañada en todo momento por una musicalidad que se adapta sorprendentemente bien a la temática, recorre un camino que pone en evidencia la dualidad de la humanidad. El metraje obliga continuamente a sus protagonistas a estar tomando decisiones de vital importancia, a la vez que muestra que nada es blanco o negro, y que la vida en contextos complicados no es más que una amalgama de grises.

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  1. Avatar de Un 2024 lleno de cine – Mi radiografía del año – Butaca 423

    […] que no tenía grandes expectativas, y que me abrumó con su originalidad. Más en profundidad en la crítica que […]

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