El pasado martes tuvimos la gran suerte de poder acudir al preestreno de la película de la mano de Wilder Cinema en los cines Renoir Princesa. Lo cierto es que el largometraje del director Kristoffer Borgli no decepcionó, y creo que tampoco dejó a nadie indiferente.
Sin saber muy bien qué esperar de esta película, al inicio nos encontramos una historia cautivadora. Se muestra la relación de amor existente entre Charlie (Robert Pattinson) y Emma (Zendaya). Al primero se le presenta como una persona jovial, un tanto atrevido, y cariñoso. Por otro lado, Emma, también da muestras de ser empática y dulce, y los a los dos se les ve en sintonía.
Con la boda acercándose, y de la manera más absurda, algo cambia en la relación. Un punto de inflexión que afecta al desarrollo de los eventos que sucederán más adelante. Los dos personajes juegan durante todo el largometraje a contener y equilibrar sus emociones, tratando de preservar el vínculo que comparten, mientras se enfrentan a situaciones de lo más variopintas.

Lejos de ser un drama absoluto, como podría indicar el título, esta obra tiene más de thriller psicológico que de cualquier otra cosa, pero sería injusto tratar de encasillarla como tal, ya que, como he mencionado, el registro que contiene es muy variado. Hay situaciones que llevan al espectador a la risa, a la incomodidad, a la tensión, y a la reflexión.
Una de las aristas que no pasan desapercibidas en la película es el hecho de que la banda sonora está muy presente durante toda la historia, acompañando a cada escena de una manera muy natural, fundiéndose con ella, marcando muy bien los tiempos, y en alguna ocasión siendo la verdadera protagonista.
Aparte de esto, se transmite una complicidad entre Robert Pattinson y Zendaya que hace que realmente entres en sus vidas, les comprendas, y te enfrentes a la situación que se presenta delante de tus ojos, olvidándote de que estás viendo una película.
Como punto final, añado que lo que más me gustó de “The Drama” fue ver que la película refleja de manera fiel la naturaleza de las personas: no figuran en la obra personajes planos, buenos o malos, unidireccionales, o estereotípicos. Al contrario, todos aquellos que viven dentro del guión son personas complejas, con defectos, inseguridades, y fortalezas, y una de las grandes bazas de la historia es que esto se va revelando en los momentos adecuados de la película.



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